Hoy es un día raro. No sé muy bien por qué. Pero es raro.
Me he despertado relativamente temprano (9:00 am). Me he lavado los dientes, me he puesto el chándal y me he ido al gimnasio. Cuando he terminado me he ido a recoger las camisetas (las cuales no estaban listas… y creedme que ha sido un gran fastidio). Así que, como no estaban listas, me he ido a dar una vuelta por la librería del centro. Me encanta el tacto de los libros y el olor de las hojas nuevas… me recuerda a septiembre, mi mes preferido. Mis años comienzan y terminan en septiembre.
He estado barajando varias posibilidades traducidas en libros. Al final me he comprado Al sur de la frontera, al oeste del Sol, de Haruki Murakami. Me iba a comprar Tokio Blues (del mismo autor), pero me han comentado que es bastante triste y, sinceramente, ahora no me apetece cosas demasiado tristes. A ver qué tal…
Después me he ido a la planta baja de la misma librería. La planta baja corresponde a los libros especializados: diccionarios, arte, geografía, filosofía, fotografía, diseño, publicidad, etc. Y ahí ha llegado mi perdición. No sé cuánto tiempo habré pasado entre las hojas de todos esos volúmenes, pero ha sido una buena inversión. He visto libros sobre chapas, sobre diseños de tarjetas de visita, sobre la publicidad del último siglo, etc. Al final, casi cuando me preparaba para marcharme he visto un último libro: Publicidad de impacto, escrito por Eva Minguet Cámara.
Con sólo el título os podéis hacer una idea de qué va el libro, pero por si acaso, os voy a ilustrar:

Esta es una imagen de la agencia Torke. Colocaron mascarillas en tocas las estatuas del centro de la ciudad con la información “7 de enero 4ª temporada de House”. Volvemos al marketing de guerrilla… a veces, para hacer un buen marketing o una buena publicidad (no es lo mismo) no es necesario grandes presupuestos.

Amnistía Internacional… nunca deja indiferente en su publicidad. Esta campaña fue realizada por la agencia Publicis Mojo. Esta agencia trabaja para, entre otras grandes marcas, para Coca-Cola Light, Powerade o Schweppes.

Es una campaña que realizó la agencia RKCR/Y&R para Home Office. Se trataba de anuncios contra la violencia doméstica, las drogas, el alcohol, etc.
Y esto lo miré de una pasada en la librería. Al final, cai y me compré aquella maravilla. Me he sentado en una terraza con mi sol y mis 20º de temperatura a ver el libro mientras escuchaba el murmullo de la gente. No me he cansado de mirar todas esas campañas y realmente, hay mentes prodigiosas capacez de vendernos cualquier concepto.
Ahora estoy sentada en el Foster’s Hollywood, con mi Coca-Cola Light (bueno, Pepsi porque no tenían Coca-Cola), mi libro, y mi Mac. Menuda vida perra, ¿no?